No es de sorprender que el sistema en crisis busque ajustar y depurar lo que más a mano tiene, la propia estructura estatal. Luego de que la precarización laboral (becas, contratos temporales, relaciones de dependencia encubiertas) se volviera un rasgo común dentro del empleo público, las trabajadoras y los trabajadores estatales vuelven a ser atacados. Esta vez con la cesantía y la extinción de sus fuentes de trabajo y sostén para la reproducción de sus vidas.
La nueva administración argentina quiere cuadrar sus números fiscales y no duda en dejar en la calle a miles de familias que caerán en los ya dramáticos índices de pobreza e indigencia. Son miles los despedidos y despedidas y se apunta a que sean muchos más. Es evidente que para el capitalismo argentino estos miles de trabajadores sobran y no tienen ninguna relevancia en sus objetivos económicos de acumulación.
Ante esta situación nos solidarizamos y celebramos la lucha que están dando los trabajadores del sector y sus asociaciones sindicales. Entendemos lo mismo que alguna vez dijo el prócer latinoamericano José Martí: “los grandes derechos no se compran con lágrimas”. Nuestro trabajo, nuestra dignidad y nuestro futuro lo conquistamos mediante la lucha consciente como trabajadores y trabajadoras.
¡Todo el apoyo a los estatales! ¡Hasta la victoria siempre!