El 28 de agosto, en San Salvador de Jujuy, referentes del Consejo de Pueblos Originarios Llankaj Maki se reunieron para debatir el derecho al buen vivir, la defensa del territorio y el rol central de las mujeres en las luchas ancestrales y actuales. En un contexto de avance extractivista y despojo, el encuentro reivindicó las cosmovisiones originarias como alternativa urgente al modelo basado en el lucro, y llamó a fortalecer la unidad entre los sectores populares en torno a un programa colectivo y participativo.
El pasado 28 de agosto se llevó a cabo el 4° encuentro junto al Consejo de Pueblos Originarios Llankaj Maki en la sede centro de San Salvador de Jujuy. En este encuentro se trabajó sobre el derecho de los pueblos al buen vivir; el acceso al agua, al ambiente sano, al alimento saludable y seguro. Se discutió sobre la preexistencia de los pueblos a los Estados, las diferentes cosmovisiones y prácticas ancestrales que fueron atravesadas por la imposición de otros modelos culturales, políticos y económicos, y los principios de armonía y equilibrio que rigen las prácticas y modos de vida de muchas comunidades de la región.
También se discutieron diferentes estrategias de defensa y recuperación del territorio, la relación de las comunidades y pueblos originarios con instituciones como el Estado en alianza con actores económicos privados y el rol esencial que tienen estos pueblos para la consolidación de otros mundos posibles y urgentes. Se destacó el protagonismo de las mujeres en la historia y presente de lucha de los pueblos y la necesidad de que exista mayor unidad y coherencia entre diferentes actores sociales que trabajen mancomunadamente bajo un programa definido de forma colectiva y participativa.
Este tipo de espacios renuevan la importancia de la formación, la organización y la búsqueda constante de participación del pueblo en las instancias decisivas de la vida en sociedad. Los pueblos originarios del Abya Yala son fundamentales en la construcción de horizontes emancipadores gracias a su resistencia ancestral y su cosmovisión comunitaria que disputa en los territorios la idiosincrasia del lucro por sobre el buen vivir de los propios habitantes.