La primera promoción de presos alfabetizados en Argentina con el programa pedagógico cubano «Yo, si puedo», recibieron hoy su diploma de graduación en un acto realizado en la Alcaidía Mayor de la Jefatura Regional II de Rosario.
A través de la Multisectorial de Solidaridad con Cuba Rosario y la Fundación Un Mundo mejor es Posible (UNMMEP) se logró implementar exitosamente por primera vez el plan de alfabetización dentro de un lugar de detención en Argentina.
En el acto estuvieron presentes el Ministro de Seguridad de la Provincia de Santa Fe, Raúl Lamberto, la Concejala del Frente para la Victoria, Norma López, el Obispo de la Iglesia Evangélica Federico Pagura, el representante de la Embajada de la República de Cuba Jorge Padrón Aneiro y el coordinador de la Multisectorial de Solidaridad con Cuba Norberto Galiotti.
El Coordinador del programa, Guillermo Cabruja comentó que «hasta ahora se ha logrado alfabetizar en cinco pabellones pero ya estamos arrancando dos grupos más, y así vamos a tratar de ir comisaria por comisaria enseñando y aplicando el método que resulta muy efectivo y práctico».
Dirigiéndose a sus alumnos, Cabruja manifestó que «todos los jóvenes que hace el esfuerzo que hacen ustedes por aprender a leer y escribir, por recuperarse, por ser mejores personas y por reinsertarse en la sociedad, tienen que ser valorados como héroes, porque fueron víctimas de una guerra en la que el imperialismo quiso acabar con nuestros jóvenes».
En esa línea, agregó que «estos chicos que hoy se gradúan son víctimas del neoliberalismo de los noventas que no les permitió acceder a una educación y que los excluyo del sistema, por eso para nosotros la mejor tarea contra la inseguridad es lograr que ellos puedan insertarse en la sociedad nuevamente y un paso importante es acceder a la educación».
Uno de los graduados expresó que «hacen falta muchas ganas porque aprender cuesta mucho, más acá adentro donde uno pasa por momentos difíciles pero gracias a los profesores que nos apoyan podemos seguir adelante pensando en que vamos a poder leerle a nuestros hijos y vamos a poder ser alguien cuando estemos afuera». (Télam)