Visitó un centro médico en un asentamiento y disertó en la Universidad de La Plata.
“Los médicos se forman para servir y ayudar al pueblo y no para enriquecerse con el dolor ajeno. No estamos pidiendo nada especial, es un derecho humano”, dijo la doctora Aleida Guevara March, hija del mítico guerrillero Che Guevara, durante su visita a un asentamiento en Longchamps donde la declararon “pobladora ilustre de la toma de tierras”.
En el Centro de Cuidado Integral de la Salud “Dr Miguel Enriquez”, nombre que recuerda al médico muerto durante la dictadura de Pinochet, trabajan 25 médicos y la mayoría son egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), de La Habana, que por su formación en ciencia y conciencia, donan una jornada de trabajo para atender a los pobladores más humildes y en ese sentido también se encontraron con médicos voluntarios que estudiaron en universidades argentinas.
Esta propuesta de trabajo llamada TATU, en homenaje al nombre del Che en el Congo, como tercer comandante, atiende una población de 115.000 habitantes, donde se entregan medicamentos, plantillas ortopédicas, zapatillas y alimentos. También se trabaja con el programa de alfabetización cubano Yo Sí Puedo y se desarrolla una escuela de oficios para jóvenes de 13 a 18 años.
En la Universidad de La Plata
Con el presidente de esa casa de altos estudios, licenciado en Astronomía, Raúl Perdomo, la Fundación Un Mundo Mejor es Posible (UMMEP) que lleva adelante el programa Operación Milagro, firmó acuerdos de cooperación entre ambas instituciones y evaluaron de manera positiva el aporte de la carrera de Optometrista que participaron en la IV Brigada médico cultural realizada en Humahuaca, donde los estudiantes de La Plata trabajaron junto a los médicos oftalmólogos, midiendo la visión para producir 280 pares de lentes que necesitan los pobladores de esa ciudad jujeña. También dialogaron acerca de la necesidad de aportar medicamentos fabricados en el laboratorio universitario para utilizarlos en el Centro Oftalmológico Dr Ernesto Guevara, en Córdoba.
Aleida Guevara opinó que “los médicos de este país son muy buenos, de alta calidad, pero es una lástima que la medicina sea un negocio”. Al hablar de su país dijo que “estimulan para que los médicos quieran ser de Familia, construyendo el consultorio y arriba la vivienda. Explicó que las brigadas reúnen a los médicos que estudiaron en la ELAM y se suman otros que egresaron de las universidades argentinas. “Nuestro interés es que mantengan la conciencia que se les inculcó en Cuba, de que deben servir a su pueblo como profesionales de la salud y que el sistema no los absorba y se pierdan”, dijo la doctora Guevara.
Con los estudiantes
En un salón del Rectorado se realizó un acto donde se exhibió el documental “El día que el Che estuvo en Gan Gan”, que muestra la experiencia de la primer brigada médica llevada a cabo en la meseta patagónica, el año pasado. Después habló Aleida Guevara acerca de la importancia de respetar a las poblaciones originarias en su cultura y garantizarles la posesión de las tierras comunitarias, que suelen ser apropiadas por emprendimientos capitalistas. Se refirió también a la experiencia personal cuando aprendió de las parteras quichuas la mejor manera de ayudar en los partos, en posiciones sentadas o arrodilladas.
Los estudiantes y docentes participaron de la charla y Aleida les pidió que se unan para poder ser solidarios. “Yo vengo de un país donde la revolución fue posible gracias a la unión de todos. El ALBA es una organización que puede unir a los países de Latinoamérica y es una lástima que aún no adhieran estos dos gigantes que son Argentina y Brasil”.
Por la noche, Aleida Guevara fue agasajada en un bar que funciona en el Centro Cultural “Joaquín Areta”, en homenaje al poeta desaparecido durante la última dictadura militar.

