El viernes 28 de noviembre, el Centro Oftalmológico Che Guevara, en articulación con centros de jubilados y organizaciones barriales, realizó dos jornadas de pesquisa visual en B° Providencia y Chateau Carreras de la ciudad de Córdoba. Decenas de adultos mayores, históricamente excluidos del sistema de salud por su precariedad y la creciente mercantilización de la atención, fueron detectados para recibir tratamientos gratuitos contra la ceguera prevenible.
En una jornada marcada por la solidaridad y la organización popular, el pasado viernes 28 de noviembre el Centro Oftalmológico Che Guevara en el marco del programa internacionalista Operación Milagro llevó atención en salud visual a dos barrios de la ciudad de Córdoba.
A las 10:30 de la mañana, en el centro de jubilados de barrio Providencia, un equipo de profesionales cubanos y cordobeses realizó una pesquisa activa que alcanzó a 21 vecinos y vecinas del barrio. Por la tarde, a partir de las 15 horas, el trabajo se trasladó al barrio Chateau Carreras, donde, en coordinación con el centro de jubilados y el centro vecinal local, se desarrolló una nueva jornada de detección temprana de afecciones visuales con un alcance a 44 vecinos y vecinas..
Muchos de los casos identificados requieren intervenciones quirúrgicas de cataratas o pterigium, procedimientos que, en el ámbito privado, tienen un costo prohibitivo para quienes viven con jubilaciones insuficientes o sin cobertura médica efectiva. En un contexto donde el sistema público provincial sufre de desabastecimiento crónico y la atención digital excluye aún más a las personas mayores, estas pesquisas representan una respuesta concreta, popular y colectiva.
Gracias al esfuerzo de trabajadores, voluntarios y organizaciones barriales, la Operación Milagro vuelve a demostrar que la salud no debe ser un privilegio, sino un derecho. Lejos de esperar soluciones desde arriba, apuestando por la autoorganización comunitaria como herramienta de emancipación se pueden resolver problemáticas cocretas.
Estos encuentros no solo detectan patologías, sino que tejen redes de cuidado, visibilizan necesidades invisibilizadas y devuelven la mirada —y con ella, la dignidad— a quienes el sistema ha dejado al margen.