Hacia finales del siglo XIX, gran parte de las colonias españolas en América ya habían conquistado su independencia. Sin embargo, Cuba todavía continuaba bajo dominio español.
La pésima, decadente y abusiva gestión peninsular fue llegando a su límite al propiciar un fuerte descontento y desprecio popular hacia el dominio español, expresado en un sentimiento patriótico que deseaba administrar a la isla como un país independiente. Llegado 1868, los independentistas cubanos proclamaron su emancipación dando lugar a la primera guerra de independencia de Cuba también conocida como Guerra de los Diez Años.
La guerra se prolongará hasta 1878, momento en que los insurrectos de Carlos Manuel Céspedes serán derrotados, aunque no obstante sus bases sociales continuaban intactas.
Las causas que llevaron a la isla a su primer alzamiento seguían vigentes a pesar del fracaso militar. La presión fiscal impuesta por España y sus monopolios ahogaban la economía de la isla, especialmente a las clases medias y a los propietarios rurales. Además el país se veía exento de la producción y/o consumo de gran parte de las manufacturas de la época, lo que entorpecía el desarrollo de un mercado interno y la expansión urbana. El resto de la población se componía de campesinos pobres, descendientes de esclavos de origen africano liberados que continuaban viviendo en la miseria absoluta.
En 1892 José Martí había creado el Partido Revolucionario Cubano con la intención de expulsar de la isla a los españoles. En 1895, tras el fracaso del Plan Fernandina, la organización cree que ha llegado el momento de iniciar un nuevo y definitivo alzamiento por medio de tropas infiltradas en diversos puntos de la geografía de la Isla.
El día elegido fue el primer domingo de carnaval, el 24 de febrero de 1895. Se sucedieron así toda una serie de levantamientos armados en 35 puntos del oriente cubano, siguiendo la orden firmada por Martí el 29 de enero: “Se autoriza el alzamiento simultáneo, o con la mayor simultaneidad posible, de las regiones comprometidas, para la fecha en que en conjunción con la acción del exterior será más fácil y favorable, que es durante la segunda quincena, no antes, del mes de febrero”.
Se da comienzo de esta forma a una nueva fase victoriosa en la lucha independentista cubana, la Guerra Necesaria (1895-1898) que acabaría con el dominio español, permitiría la creación de la primera República, e iniciaría la intervención estadounidense y la estructuración del neocolonialismo en Cuba tras la excusa del hundimiento del Maine en 1898.
Con este hecho el pueblo de Cuba se lanzaría a una guerra popular anticolonial, que sumando varios años de experiencia de lucha y resistencia, lealtades y traiciones, victorias y derrotas, desembocaría en el triunfo revolucionario de 1959. Justamente, y en este sentido de resaltar una amplia tradición revolucionaria, el 24 de febrero de 1958 se producía la primera emisión de la emblemática Radio Rebelde. Se hermanaban así, y para siempre, la guerra de liberación nacional y la emancipación social en una sola lucha, hasta conquistar la segunda y verdadera Independencia.