«El Che papá era tan exigente como tierno»

La hija del líder revolucionario argentino estuvo en nuestro país para inaugurar un hospital oftalmológico en la provincia de Córdoba, impulsado con recursos financieros y profesionales cubanos, para centralizar la denominada Operación Milagro en Argentina, que busca erradicar de forma gratuita la ceguera prevenible en zonas vulnerables. En esta entrevista, Aleida habla sobre las misiones […]

«El Che papá era tan exigente como tierno»

«El Che papá era tan exigente como tierno»

La hija del líder revolucionario argentino estuvo en nuestro país para inaugurar un hospital oftalmológico en la provincia de Córdoba, impulsado con recursos financieros y profesionales cubanos, para centralizar la denominada Operación Milagro en Argentina, que busca erradicar de forma gratuita la ceguera prevenible en zonas vulnerables.

En esta entrevista, Aleida habla sobre las misiones solidarias desarrolladas por Cuba en América latina, los cambios económicos impulsados por Raúl Castro, la tensa relación con el gobierno de Barack Obama y, por supuesto, recuerda a su padre: “Yo tengo un hijo mulatico al que no paro de darle besos. Soy tan mimosa con él, como el Che lo era conmigo”.

La similitud física de la alergóloga y pediatra Aleida Guevara con su padre es llamativa. La coordinadora del programa continental cubano Operación Milagro, que cura de forma gratuita la ceguera leve a pacientes pobres latinoamericanos, no necesita presentar documento para demostrar que lleva la sangre del líder revolucionario argentino en sus venas. Sin embargo, Aleida recuerda con mucho humor una anécdota donde la semejanza con el ex ministro de Industrias cubano fue puesta en tela de juicio por una criatura de seis años. “En una oportunidad, una paciente intentó llamar la atención de su hijo y le dijo: ‘¿Sabías que la doctora es la hija del Che?’; ‘Imposible, mamá. ¿La hija del Che, tan gorda?”, rememora Aleida a Miradas al Sur y estalla en una carcajada que le achina los ojos. Pelo rubio trigal hasta la altura de las orejas, ojos café, sencilla en su vestimenta, nada de bijouterie estrafalaria en su cuerpo, verborrágica, distendida en el trato. Aleida estuvo casi tres semanas en el país para, en términos oficiales, inaugurar el Hospital Escuela Dr. Ernesto Che Guevara en el barrio San Martín de la ciudad de Córdoba pero, también, para impulsar como madrina política las brigadas militantes que coordinan la Operación Milagro y el programa de alfabetización Yo Sí Puedo en el litoral o la patagonia argentina. “Viví cosas magnificas estos días pero ya ando extrañando mi islita”, confía Aleida a Miradas al Sur en el prólogo de una charla de casi una hora donde la hija del Che detallará el particular vínculo que tiene con Fidel Castro: “Fidel es como mi tío. Mis hijos lo llaman abuelo. Siempre está pendiente de lo que me pasa”; analizará los cambios económicos abiertos en Cuba: “Los cambios son lentos porque no queremos equivocarnos”, despotricará contra Barack Obama: “Él ha sido peor que sus sucesores. Esperábamos otra cosa de él”; y, finalmente, reivindicará la posición manifestada por la presidenta Cristina Fernández en el litigio abierto con los fondos buitre: “La Presidenta no se equivoca cuando dice miren hacia el norte. Porque no nos pueden seguir robando, es inadmisible. No somos hombres y mujeres ignorantes, somos gente con cultura y, sobre todo, somos pueblo con ganas de defender lo nuestro”.
–Inauguró un hospital con el nombre de su papá, y recorrió varias provincias argentinas durante dos semanas. ¿Qué balance hace de su viaje?
–Vine al país por invitación de la Fundación Un Mundo Mejor es Posible (Ummep) para reimpulsar las misiones solidarias del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) en la Argentina, que son la Operación Milagro y el programa (de alfabetización) Yo Sí Puedo. De alguna manera, la misión alfabetizadora es la madre de la Operación Milagro. Cuando comenzamos a trabajar con el Yo Sí Puedo, encontramos cierta resistencia en algunas personas. Al poco tiempo, nos dimos cuenta que la dificultad en la formación de la lectura provenía de su mala visión. Entonces, decidimos caminar conjuntamente con las dos misiones, porque nadie puede aprender a leer si tiene problemas en sus ojos. En estos días, además, tuve el privilegio de encontrarme con jóvenes médicos egresados de la ELAM (la Escuela Latinoamericana de Medicina, cuya sede es en La Habana, beca gratuitamente el estudio de la carrera a jóvenes de la región sin recursos económicos). Ellos son como mis hijos, su carácter y resistencia me da mucha energía.
–Concretamente, ¿qué es la Operación Milagro?
–Primero, tengo que hablar de la Brigada Che Guevara para contar qué es la Operación Milagro. La Brigada surgió como una idea para reagrupar a todos los egresados argentinos de la ELAM. La mayoría trabaja en hospitales públicos y en zonas vulnerables pero, como Argentina es un país tan grande, hacía mucho tiempo que no se encontraban. Para reencontrarnos, entonces, fuimos a trabajar en la prevención de la afección de cataratas a un pueblo de Chubut muy chiquito, que se llama Gan Gan. La catarata es una ceguera leve y prevenible pero mucha gente sin cobertura de salud pierde la vista por no tratarla a tiempo. Uno de los primeros pacientes beneficiados con este programa cuando recuperó plenamente la visión gritó emocionado: “Esto es un milagro”. El nombre viene de ahí, de ese pequeño milagro que podemos alumbrar. En la última década, Cuba operó gratuitamente a más de dos millones personas con problemas de salud visual en toda la región. De ellos, 48 mil son argentinos. Cuando los egresados de la ELAM no podían ejercer su título por un litigio con el Colegio Médico local, los doctores trataban a los pacientes argentinos en hospitales bolivianos fronterizos gracias a un acuerdo con Evo Morales. Ahora, el Hospital Ernesto Guevara, ubicado estratégicamente en Córdoba, a mitad de camino entre norte y el sur, busca concentrar la atención de todos los argentinos con este problema visual.
–En Argentina, el Colegio Médico es reticente con la situación de los egresados de la ELAM pero, igualmente, la llegada de médicos cubanos para trabajar en zonas vulnerables del Brasil también despertó muchas críticas de la corporación médica del vecino país. ¿Cómo viven está situación?
–En Brasil, en este momento, hay cerca de doce mil médicos cubanos y queremos llegar a catorce mil. En Venezuela, tenemos cerca de once mil médicos trabajando en misiones solidarias como Barrio Adentro. Ese trabajo es muy hermoso, la idea es llegar a zonas donde la cobertura sanitaria es muy floja. Por eso, insisto que nuestro objetivo no es desplazar a ningún colega. Todo lo contrario, la salud cubana intenta ocupar espacios vacíos, donde los más pobres de Latinoamérica sólo ven a los médicos en las series de televisión.
–La fortaleza de Cuba en salud y educación no es ninguna novedad. Pero, ¿qué opina de los cambios anunciados en la política macroeconómica de Cuba? ¿La perestroika de su país se asemejará al abrupto giro económico instrumentado por otros gobiernos comunistas, como el chino o vietnamita? ¿Cómo observa, en definitiva, la transición política iniciada por Raúl Castro?
–Para nosotros, la palabra cambio es un poco difícil de aceptar. Porque cambio podría implicar que cambiamos de sistema político, que abandonamos el socialismo, y eso sí que es inaceptable. Lo que estamos buscando es nuevas soluciones a viejos problemas. Insisto, se trata de corregir ciertas políticas públicas que ya no resultan eficaces. Y lo hacemos de forma lenta, porque no podemos darnos el lujo de equivocarnos. En Cuba es muy importante la conciencia social, sin esa mística desaparecemos como país. Entonces, los cambios en economía no implican abandonar la formación política de los ciudadanos. Las dos cosas caminan de la mano. Son cambios lentos, pero firmes. Por ejemplo, ahora se pueden vender las viviendas. Pero, sólo la parte construida porque la tierra, el lote, sigue siendo propiedad estatal.
–¿Los autos también entran en la lógica de compra-venta?
–Claro, también podemos cambiar nuestros carros por dinero. En ese sentido, la población tiene más posibilidades. Pero, insisto, esa puerta no está abierta del todo. Porque, ¿qué ocurre? Ahora, las familias adineradas de Miami buscan inundar La Habana con dólares y eso podría disparar los precios de los inmuebles o de los autos. Esa situación no la podemos permitir.
–¿El liderazgo de Raúl Castro es muy diferente al de Fidel? ¿Qué ocurre con el desafío generacional de renovar los cuadros políticos de la revolución?
–Raúl es la continuación de Fidel, son parte del mismo proyecto. La personalidad de cada uno, en todo caso, es una anécdota. La cuestión generacional es un desafío porque Fidel, Raúl, en su momento el Che, han puesto la vara muy alta. Será muy difícil reemplazarlos, pero ese camino ya está iniciado. Seguramente, Raúl Castro dejará el gobierno en unos tres años, él ya anunció que éste es su último período.
–¿Se anima a dar nombres para alistar en la posible sucesión?
–El Vicepresidente primero del país, por ejemplo, Miguel Díaz- Canel es un hombre muy respetado por el pueblo y, además, es un guevarista de pura cepa. Humilde, inteligente y con mucho carácter. Entonces, los cubanos ya ven en Díaz-Canel un recambio posible, se sienten seguros con su continuidad.
–Es inevitable preguntarle por su padre. ¿Le resultó incómodo, en algún momento de su vida, ser la hija de un icono revolucionario global?
–No, todo lo contrario. La gente siempre me pregunta por el Che y, entonces, surgen los recuerdos personales que tengo de Ernesto Guevara papá. Porque todo el mundo ve al Che Guevara como combatiente o dirigente político. Pero, les aseguro que también era un gran padre. Yo tengo muy pocos recuerdos con papá, porque también fue poco el tiempo compartido. Él partió para el Congo cuando yo tenía cuatro años. Sin embargo, esos momentos familiares fueron muy lindos. Papá era muy mimoso conmigo y mis hermanos, besaba muy apretado, casi que ni respirábamos cuando nos abrazaba. Así soy yo con mis hijos. Cuando llega la noche, mi hijo mulatico siempre me dice: ‘mamá, ya estoy preparado para la sesión de besos’”. Y eso me quedó de mi papá, el Che, que era demasiado exigente con él mismo y con nosotros, pero también era muy tierno (dice Aleida con los ojos brillosos).
–¿Cómo está Fidel Castro? ¿Qué se sabe de él en La Isla?
–A ver, primero quiero decir que estoy muy herida con ciertas informaciones malintencionadas que circulan sobre mi tío, porque yo a mi tío lo quiero tanto como a mi papá.
–¿Está hablando de Fidel cuando menciona a su tío?
–Claro, desde que soy una bebé que le digo tío. Realmente, nos queremos mucho. A veces, discutimos. Él es un poco terco, pero yo lo soy más. Por ejemplo, me insistía que le pusiera Victoria a mi hija en homenaje a una fecha revolucionaria que coincidía con el día de su nacimiento. Pero, yo le di la discusión y la gane. La nombre Estefanía, y todos contentos igual. Ahora, Estefanía le dice abuelo a Fidel. Incluso, una vez, la maestra de la escuela me recriminó que Estefanía había insistido en clase con que tenía tres abuelos. Y yo le contesté, cuál es el problema, está mi suegro, el Che, y Fidel, que es su tercer abuelo. Le explique la situación a la docente, que Fidel Castro había hablado con ella la noche anterior, y que él habla con ella como su abuelo. “Ah, entonces, no hay ningún problema”, me contestó apurada (risas). Lamentablemente, hace mucho que no lo veo a Fidel, y lo extraño. Sé que está trabajando en el estudio de plantas medicinales y escribiendo sobre los peligros de una tercera guerra mundial nuclear, que él ve como muy próxima por el conflicto que atraviesa Rusia y Europa por Ucrania, ésa es su última obsesión. Lamentablemente, la alta intromisión de Estados Unidos con la OTAN cerca de Moscú le está dando algo de razón.
–Ya que lo menciona, ¿la administración Obama modificó el vínculo con Cuba? ¿Su gobierno es menos injerencista que sus colegas republicanos en el cargo?
–No, lamentablemente, la relación empeoró. Con la toma de poder de Obama nosotros pensábamos que un hombre negro, vamos, debería tener cierta sensibilidad social. Pero, nos equivocamos radicalmente. El bloqueo comercial durante la era Obama ha sido peor. Hace poco tiempo atrás la Casa Blanca inició una persecución comercial a un banco francés por decidir abrir una línea de créditos para afianzar negocios en La Isla. Lo mismo sucedió con un banco suizo, que afronta una multa millonaria comercial por intentar saltar el cerco económico contra Cuba.
–Esta semana la presidenta argentina realizó un discurso político muy fuerte contra los Estados Unidos en el contexto del litigio con los fondos buitre. ¿Cómo lee la posición argentina en este conflicto?
–Pienso que el mundo atraviesa un momento muy particular. Lo que el gobierno argentino intenta hacer en el caso de los fondos buitre es abrir un camino para otros países de la región. Por eso, acompaño las palabras de la presidenta argentina. Porque no nos pueden seguir robando nuestro futuro, eso es inadmisible. No somos hombres y mujeres ignorantes, somos gente con cultura y, sobre todo, somos pueblo con ganas de defender lo nuestro.