Crónica de una visita muy esperada: un héroe revolucionario de visita en Córdoba. En los tiempos que corren, donde el revés de la derecha internacional, intenta golpearnos cada logro, cada lucha y resistencia, estos encuentros deberían multiplicarse.

El día domingo tuvimos la oportunidad de encontrarnos con Ramón Labañino, uno de los cinco HÉROES CUBANOS que estuvieron presos en cárceles norteamericanas, cumpliendo una larga condena donde se los acusaba, absurda y arbitrariamente,  de espionaje aduciendo que ponían en peligro de seguridad de Estados Unidos. Desde que nos estrechamos en un abrazo cuando bajó […]

Crónica de una visita muy esperada: un héroe revolucionario de visita en Córdoba. En los tiempos que corren, donde el revés de la derecha internacional, intenta golpearnos cada logro, cada lucha y resistencia, estos encuentros deberían multiplicarse.

Crónica de una visita muy esperada: un héroe revolucionario de visita en Córdoba. En los tiempos que corren, donde el revés de la derecha internacional, intenta golpearnos cada logro, cada lucha y resistencia, estos encuentros deberían multiplicarse.

El día domingo tuvimos la oportunidad de encontrarnos con Ramón Labañino, uno de los cinco HÉROES CUBANOS que estuvieron presos en cárceles norteamericanas, cumpliendo una larga condena donde se los acusaba, absurda y arbitrariamente,  de espionaje aduciendo que ponían en peligro de seguridad de Estados Unidos. Desde que nos estrechamos en un abrazo cuando bajó del avión, supimos que la jornada iba a estar colmada de emociones, de recuerdos  y mucho amor.

En los tiempos que corren, donde el revés de la derecha internacional, intenta golpearnos cada logro, cada lucha y resistencia, estos encuentros deberían multiplicarse.

Ramón comenta que todos estos años de encierro, esos dieciséis años que le robaron injustamente, lo llevan hoy a visitarnos para agradecer a la solidaridad del pueblo argentino y del mundo que en cada carta escrita – mientras estaba detenido – se encontraba con una palabra de aliento. Cada carta fue para él la certeza que, en algún momento, sucedería lo tan anhelado: estrecharse en un abrazo con sus familias y compatriotas.  Esa red que los contuvo “a los cinco”, que él sintió tan cerca a pesar de la distancia y los muros injustos, se hizo presente en su visita a nuestro país y en Córdoba, específicamente.

Recorrer junto a él el Museo del Che, fue estar insertos  dentro de la historia pasada que parece mostrarnos nuevamente el mismo enemigo. Parte del relato enmarcado en cuatro salas conociendo quién fue y desde dónde se forjó el carácter de un revolucionario capaz de entender y luchar para cambiar este sistema que hoy golpea más que nunca con revancha y rencor, quedará grabado en la memoria de todos y todas las que tuvimos la posibilidad de estar ahí.

Luego, la visita por el Centro Oftalmológico – espacio de la misión internacionalista cubana Operación Milagro – donde todos los días se disputa por una salud visual para todos y todas. Allí mismo, lo esperaban los cuadros de Tony donde sus mariposas que huelen a libertad, se levantan en las paredes del centro y que representan audazmente la libertad que se defendió  para estos hombres enormes durante más de dieciocho años.

El encuentro estuvo propiciado también por un almuerzo que nos volvió a encontrar aun con la emoción de no creer que quien encabezaba la mesa fuera él,  Ramón. Las palabras comenzaron a resonar entre los recuerdos del reencuentro con su familia en Cuba luego de la prisión y la certeza que tenían de que Fidel y Cuba nunca abandonarían a sus hombres, que a esta altura son nuestros también. El poder simbólico y material que ha tenido la lógica imperial para establecer los valores y patrones del sistema también se rescataron en un almuerzo que estuvo marcado por una fraternal emoción y admiración. El encuentro nos fortaleció, sabiendo que debemos continuar en la tarea pequeña y grande, a corto y largo plazo, enriqueciendo nuestras luchas con grandes cuotas de humildad, identificando el dolor ajeno y la injusticia en un sistema que se erige sobre la inequidad y la concentración de los poderes oligárquicos y empresariales.

Después de este domingo, no hay dudas, los hombres gigantes son aquellos que hacen grandes cosas con humildad, con amor, con convicción y valentía. Eso sos vos Ramón, gracias. 

…Gracias Cuba, gracias Fidel por mostrarnos el camino y encender la luz de nuestras luchas emancipatorias