16 de marzo de 1960: creación de la Junta Central de Planificación

“Y no solo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte.  Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria.  Y la disyuntiva nuestra sería Patria o Muerte…” Con estas palabras el […]

16 de marzo de 1960: creación de la Junta Central de Planificación

16 de marzo de 1960: creación de la Junta Central de Planificación

“Y no solo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte.  Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria.  Y la disyuntiva nuestra sería Patria o Muerte…”

Con estas palabras el Comandante  Fidel Castro honraba en el cementerio de Colón  a las víctimas del atentado terrorista de la CIA al barco “La Coubre” ocurrido un día antes, el 4 de marzo de 1960. Este discurso es un verdadero documento histórico sintomático de un nuevo tiempo en Cuba y el mundo. Es producto de un contexto de agudización de las contradicciones de una sociedad y una revolución popular, que habiendo agotado ya su deber “político-democrático”, adoptó  luego un carácter “nacionalista”, y por ende antiimperialista buscando transformar la estructura socio-económica neocolonial, y que en este momento comenzaba a perfilar la transición al Socialismo. 

Con el derrocamiento de la Dictadura y el desmantelamiento de su Régimen, la aplicación de tribunales de justicia revolucionaria, la expropiación de bienes malversados, la Reforma Agraria y las nacionalizaciones, que convirtiendo en propiedad social las centrales azucareras, las grandes fabricas, minas, los comercios y la banca, se creaban las condiciones  para, en términos del Che, el ejercicio pleno de la planificación como categoría definitoria de la sociedad en contraposición al dominio de las leyes del mercado. Hace 60 años se ponía de relieve en  una pobre isla del Caribe el conflicto irreconciliable, según los términos de injusticia mundial  y la amenaza actual de exterminio, entre la lógica individualista, falsa y depredadora del capital y la lógica de la vida humana en comunidad. Quedaba claro que cualquier intento de economía planificada, sin una verdadera revolución en el plano de la cultura y los valores, encontraría su límite para superar la barbarie capitalista. Libertad ahora quiere decir Patria, y ya no egoísmo e irresponsabilidad.

Con la promulgación de la Ley 757 el gobierno revolucionario creó el 16 de marzo de 1960 la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN) encargada de fijar, orientar, supervisar y coordinar la política económica del Estado, y a su vez de su relación con el delimitado sector privado, unificando criterios y acciones. Es decir, centralizar diversas ramas de la producción, consumo y  distribución, para realizar cálculos planificados de todas las necesidades del Pueblo en vistas a la diversificación de la agricultura y la industrialización. Era primordial y estratégico a su vez el desarrollo ampliado y de calidad de investigaciones científicas y tecnológicas, acompañada de planes de abastecimiento, trabajo, salarios, costos, financiamiento e inversiones; con la consiguiente concepción de la salud, la educación, el deporte y las artes como “problemas” comunitarios de resolución colectiva e integral. 

El objetivo de alcanzar una correlación adecuada y justa entre el nivel de vida de la población y la tasa de acumulación necesaria para efectivizar estas planificaciones, desarrolló, al calor de la práctica creativa del socialismo, una serie de diferentes concepciones. Entre ellas, el presente destaca la del ministro de industria Ernesto Guevara, proponiendo, al menos al interior de su ministerio, el Sistema Presupuestario de Financiamiento y de incentivo morales en oposición al  modelo soviético del cálculo económico y de incentivos materiales que el Che llamaba de “autogestión”, ya que advertía que generaba cierta autonomía contable, desarrollo de la burocracia  y descentralización política. 

Ante la actual Crisis Civilizatoria, esta experiencia histórica, su evolución en el tiempo y sus gigantes logros en diversas facetas en la actualidad, 60 años de economía planificada posicionan a Cuba, una vez más, como inspiración y ejemplo práctico de solidaridad internacional, de distribución equitativa de los bienes materiales y simbólicos, de creación y consolidación de organismo regionales de cooperación, de desarrollo científico-tecnológico de excelencia al servicio del Pueblo, de combate moral  frente al genocida individualismo liberal. Son estas prácticas de la virtud humana y socialista las que pueden colectivamente derrotar al aislamiento, la psicosis masiva y la muerte.