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V Brigada Médica-Cultural Ernesto Che Guevara: En Santos Lugares… buscando el Haití

Publicado el 30 de agosto de 2018

30 Ago 2018      

La V Brigada Médica-Cultural Ernesto Che Guevara tuvo lugar los días 18 y 19 de agosto, en la localidad de Santos Lugares, provincia de Santiago del Estero. Tras haber acompañado la brigada, en este artículo describimos de las actividades que se desarrollaron, tanto a nivel de atención médica como también de educación. En dos días muy intensos se trajo al norte de Argentina la huella del Che.

 
Santos Lugares es un pueblo remoto, con una población de 300 habitantes según el último censo oficial, y la estimativa actual es de cerca de 7000 personas en un radio de 100 km. Sin señal de telefonía, es la radio el principal medio de comunicación e información, y fue así que se informó a la población sobre la llegada de esta brigada.

El clima es árido y no provee suelos fértiles para la agricultura. La gente se dedica a la crianza de ganado (vacas, cabras, cerdos, gallinas), que por ausencia de pasto fértil, anda suelto por los montes buscando alimento. Otra de las actividades de sustento de los pobladores es la producción de carbón vegetal, que ha provocado una severa de-forestación en la región. A pesar de ello, la principal lucha en este rincón es la defensa de la tierra mientras avanzan los intereses del agro-negocio. En esta lucha, desde hace ya décadas, han surgido movimientos como el MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero), con quien se hizo la articulación para llevar a cabo esta brigada.

La brigada transportó dos autobuses con 128 brigadistas, durante un trayecto de más de 11 horas desde la ciudad capital de Córdoba. A éstos se sumaron unas cuantas personas más provenientes de otras localidades de la provincia de Santiago del Estero, o de provincias cercanas como Tucumán. Con un gran contingente de médicas y médicos graduados y graduadas de la ELAM, (60 aproximadamente), la brigada contaba además con otros profesionales de la salud tales como odontólogos y odontólogas, ópticos, oftalmólogos, pero también con educadores del programa Yo Sí Puedo, estudiantes, profesionales de cultura, recreación y deporte, comunicadores y periodistas, entre otros.

El alojamiento nos lo brindó el Colegio San Benito: institución religiosa para niños y niñas, en un lugar donde la principal influencia cultural, sin sorpresa, es la iglesia. Para un observador no podía dejar de parecer insólito que delante de imágenes religiosas pasara un ejército de pañuelos verdes (1). Pero por ahora los objetivos eran otros – traer atención médica y demás componentes a esta población. Sin dejar de subrayar que el sacerdote de la zona siempre ha estado comprometido con la lucha campesina.

 

Los dos principales ejes de la brigada fueron el programa de alfabetización Yo Sí Puedo y la atención médica, principalmente oftalmológica. Además de un dispositivo que se desplegó en Santos Lugares, también 8 pequeños grupos, 4 el sábado y 4 el domingo, se trasladaron a diferentes parajes aislados.

Al margen también hubo espacio para actividades con los niños y niñas, con deportes, juegos educativos y una biblioteca móvil. Durante el domingo también se participó en las actividades del día del niño, y además también hubo lugar para un conversatorio/taller de género. Cabe destacar que todas las actividades contaron con la participación de los compañeros brasileños del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), lo que permitió un interesante intercambio de experiencias.

 

Erradicando el analfabetismo en todos los rincones

 

Los integrantes del programa de alfabetización Yo Sí Puedo (2), entre ellos asesores cubanos y voluntarios que funcionan como coordinadores del programa en diferentes lugares, partieron en pequeños equipos a hacer un relevamiento casa por casa, tanto en las ubicadas en Santos Lugares cómo en distintos parajes. En total se hicieron visitas a 148 casas, donde se descubrió a 60 potenciales alumnos para ingresar en el programa. También durante el domingo se hizo la capacitación a 32 facilitadores, con los cuales se mantendrá el contacto mientras se implementa el programa.

Nosotros tuvimos la oportunidad de acompañar a uno de estos equipos en las visitas casa por casa. En uno de estos casos fuimos recibidos muy amablemente, con mate y galletas, por la familia Juárez Faría. La madre, Margarita, nos contaba que tiene dos hijos adolescentes con discapacidad, que nunca pudieron aprender a leer y escribir en la escuela. Actualmente vive con ellos durante la semana en Santiago (capital), para que puedan ir a una escuela especial, y los lleva de vuelta a Santos Lugares el fin de semana. El hecho de que se alfabeticen les permitirá a los muchachos ser más independientes, y la propia madre va a tomar el rol de facilitadora.

Además del método pedagógico, que es realmente revolucionario, es quizás la flexibilidad del programa su principal triunfo. Oel Hernández, coordinador del programa en Argentina, reitera que el programa solo puede funcionar si se adapta a las necesidades de las personas. La posibilidad de tener las clases en un lugar cercano, o incluso en la propia casa, la proximidad con el facilitador que es de la comunidad, es lo que permite que se avance en cada caso con el ritmo ideal. Al final, la sensación de poder escribirle una carta a un nieto es algo que no hay palabras para describir. Más que las palabras en la carta, claro está.

 

Un segundo operativo, principalmente dedicado a la oftalmología, se instaló en la Casa del Santo Padre. Allí se realizaron 330 consultas oftalmológicas, que incluyeron recetas de lentes para 83 pacientes. También se identificó a 30 pacientes con cataratas y pterigión, con los cuales la tarea a continuación es la de articular para que vayan al Centro Oftalmológico Dr. Ernesto Che Guevara en la ciudad de Córdoba, donde se centra la Operación Milagro (3), a operarse. Los primeros pacientes deberían viajar ya en el mes de septiembre.

Uno de los episodios más notables ocurrió en la madrugada del domingo, cuando del pueblo llegó gente a pedir ayuda porque una mujer embarazada había entrado en trabajo de parto. A pesar de que la noche anterior había sido, digamos eufemísticamente, de intensa confraternización, dos graduadas de la ELAM prontamente acudieron y ayudaron en el parto exitoso de la pequeña Inés.

Uno puede plantearse la cuestión: ¿qué es lo que mueve un médico o médica para que salga de un rincón de Argentina, se traslade hacia Córdoba para luego hacer un larguísimo viaje en autobús, quedarse en un alojamiento muy poco confortable, para durante un fin de semana atender gratuitamente a cientos de personas en un pueblito olvidado? No habrá explicación en ninguna Ted Talk, tampoco en el último libro de Andrés Oppenheimer. Algunos apuntarán a un (irracional) sentido del deber, que sin duda existe, pero en la base de todo esto están los grandes sentimientos de amor y compromiso que guían los verdaderos revolucionarios, como lo dijo el Che.

Finalmente, es necesario dejar mención sobre Aleida Guevara. Anunciada su llegada por todos lados, la verdad es que Aleida vino verdaderamente encabezando la brigada. Además de todo lo que se le exige en términos de discursos y mensajes, estuvo en el hospital los dos días, desde el inicio al final, dando consultas como los demás pediatras. Y mientras entre la gente se escuchaban murmullos de que por allá andaba “la hija del Che”, lo cierto es que la mayor parte de las madres y niñ@s salieron de su consultorio pensando apenas que les acababa de ver una médica cubana muy amable.

 

Buscando nuestro Haití

 

Claudia Camba, presidenta de la fundación UMMEP, que coordina las misiones cubanas y organiza las brigadas, nos cuenta que, tras un brote de cólera en Haití que se produjo luego del terremoto de 2010, Fidel insistía en que había que llevar los graduados de la ELAM a Haití. No solamente porque eran sumamente necesarios en ese momento, sino también porque el contacto con estos “condenados de la tierra” era también una escuela, para que los médicos nunca se olvidaran de su misión. Pero en el caso concreto de los graduados de la ELAM en Argentina, no fue posible recoger los fondos para llevarlos a Haití. Sin embargo, algunos meses más tarde surgió una idea – “busquemos el Haití en Argentina”.

Y así fue que nacieron estas brigadas, a las cuales se juntó Aleida. Ya por cinco veces se han desplegado a lugares muy remotos en Argentina (4) para traer no sólo salud, sino educación, cultura y deporte. Es importante señalar, como describimos antes, que no se trata apenas de traer un oasis que luego se va. Al traer una atención médica a un lugar donde prácticamente no existe, más que resolver de inmediato los problemas de las personas, se trata de orientar a los pacientes para que puedan buscar la atención que necesitan. Lo mismo pasa con la misión Yo Sí Puedo, que a través del relevamiento y la capacitación de facilitadores locales, planta las bases que permitirán darle continuidad al programa en seguida.

Pero ‘buscar el Haití’ puede ser más que esto. El Haití fue el palco de la primera, y única, revolución de esclavos exitosa. Durante pocos años verdaderamente revolucionarios, el ejército de esclavos, decidido a romper de una vez sus cadenas, logró derrotar militarmente las tropas imperiales francesas, españolas e inglesas. Todo esto bajo el liderazgo de Toussaint Louverture, un ex-esclavo que se reveló demasiado hábil militar y diplomáticamente para sus adversarios europeos.

Así que buscar el Haití también significa eso, luchar por la liberación. Luchar por la liberación de pueblos que, aunque ya no bajo la esclavitud (5), siguen añorando por su dignidad bajo este sistema que no solo es responsable, sino que se alimenta de la miseria y la exclusión. Aunque apenas por 2 días, la brigada trajo pequeñas semillas revolucionarias de salud y educación que ayudarán a este pueblo a romper sus cadenas. Y su liberación será también la nuestra, y la de todos los pueblos que luchan.

 

Notas

(1) El pañuelo verde se ha convertido en el símbolo de la lucha por la legalización del aborto en Argentina.

(2) El programa Yo Sí Puedo, diseñado por la pedagoga cubana Leonela Relys, ha permitido alfabetizar a más de 10 millones de personas en 130 países. Está basado en 65 clases, en formato vídeo, y en la presencia de un facilitador, quien sirve para ayudar en el aprendizaje y también para mantener un contacto con los asesores cubanos del programa.

(3) Operación Milagro es una misión de salud visual para combatir la ceguera prevenible, principalmente por cataratas. La misión pasó por diferentes etapas hasta finalmente inaugurar en el año 2015 el Centro Oftalmológico Dr. Ernesto Che Guevara en la ciudad de Córdoba.

(4) Las 4 brigadas anteriores estuvieron en las provincias de Chubut (Patagonia), Jujuy, Córdoba y Misiones.

(5) Aquí es necesaria la aclaración que, al contrario de lo que nos plantea la historiografía burguesa, la abolición de la esclavitud, sea donde sea, no fue un acto de magnanimidad del líder de turno. Simplemente, debido a la evolución del capitalismo y a la creciente resistencia de los esclavos, de un punto de vista económico salía más rentable tener peones que tener esclavos.
 
Las Brigadas Che Guevara, bien como las misiones internacionalistas de alfabetización, Yo Sí Puedo, y de salud visual, Operación Milagro, son coordinados en Argentina por la Fundación Un Mundo Mejor Es Posible (UMMEP). Las misiones se sostienen con la generosidad del gobierno cubano y con el aporte solidario de todas y todos. Donaciones pueden realizarse siguiendo este enlace.

Un agradecimiento especial a Luciana Daffra por sus correcciones y sugerencias.

 

Fuente: Investig’Action