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El “Yo, Sí Puedo” y la lucha estudiantil en Argentina – entrevista con Mar Gómez y Marina Cataldo

Publicado el 03 de octubre de 2018

En esta entrevista, realizada durante la V Brigada Médica-Cultural Ernesto Che Guevara, en Santos Lugares (provincia de Santiago del Estero), hablamos con Marina Cataldo, estudiante de historia y arqueología, y Marleny “Mar” Gómez, estudiante de historia, ambas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza.

 

En 2016 y 2014, respectivamente, se sumaron al programa de alfabetización “Yo, Sí Puedo” en Mendoza, como facilitadoras, y en este momento actúan como coordinadoras del programa, además de militar en el Movimiento de Participación Estudiantil (MPE) (1), una de las principales organizaciones estudiantiles argentinas. Nos hablan sobre el programa de alfabetización, su importancia, y también sobre la lucha estudiantil en el contexto actual en Argentina.

El programa de alfabetización “Yo, Sí Puedo” (de ahora por delante YSP) fue diseñado por la pedagoga cubana Leonela Relys, y ha permitido alfabetizar a más de 10 millones de personas en 130 países, a través de la cooperación y el internacionalismo cubanos. Está basado en 65 clases, en formato vídeo, y en la presencia de un facilitador, quien sirve para ayudar en el aprendizaje y también para mantener un contacto con los asesores cubanos del programa.

 

¿Pueden contarnos un poco de la historia del “Yo, Sí Puedo” en Mendoza?

 

MG: En el 2014 YSP llegó a Mendoza de la mano del RENATEA, que era el Registro de Trabajadores Rurales y Agrarios de Argentina. El YSP funciona a través de convenios formales, con instituciones o universidades, y en ese momento, en Mendoza, ese convenio se hizo con el RENATEA.

MC: Cuando Mauricio Macri asume el gobierno en diciembre de 2015, una de las primeras medidas es la eliminación del RENATEA. Entonces nosotros nos quedamos sin ese respaldo institucional, pero como estudiantes decidimos seguir adelante. Este año formamos parte de la articulación universitaria, por medio de los programas Mauricio López. Coordinamos la parte estudiantil del YSP, la formación de grupos de alfabetización, hacemos el seguimiento para ver cómo están trabajando, generando vínculos entre los facilitadores y los alfabetizados. Pero siempre resaltamos el trabajo colectivo, ya que somos un equipo y nos manejamos como tal.

 

Ceremonia de graduación. (Foto: Estudiantes en el Barrio)

 

¿Cuánta gente ha sido alfabetizada desde que empezó el programa?

 

MG: Desde que arrancamos en el 2014, tenemos alrededor de 350 personas alfabetizadas. Al iniciar con el RENATEA se pudo abarcar mucho territorio de la provincia, desde el sur de Mendoza, San Rafael, el Valle de Uco, y el gran Mendoza. Después con la eliminación de este organismo solo logramos mantener el punto de alfabetización de Luján, antes de abrir otros.

Los otros puntos que estaban sostenidos por trabajadores del RENATEA ya no continuaron porque nosotros no teníamos como mantenerlos. Algunos quedaban en lugares muy alejados, a horas de viaje. Así que tras el impulso inicial la cantidad de alfabetizados fue disminuyendo desde el 2015, 2016, porque solo se quedaron los puntos que nosotros podíamos mantener.

MC: No nos queremos olvidar que el año pasado el programa llegó a San Rafael, al sur de la provincia. Ese fue un paso muy importante, y también está siendo coordinado por un estudiante, el compañero Sebastián Videla de la UTN (Universidad Tecnológica Nacional). Seguimos alfabetizando a muchas personas y este año se han abierto muchos puntos nuevos, abarcando también diversos territorios del sur de la provincia. De manera que estamos muy satisfechas.

 

¿Dónde llevan a cabo el trabajo de alfabetización en este momento?

 

MC: Actualmente lo estamos llevando a cabo en diferentes partes del territorio norte de la provincia de Mendoza. El programa empezó en Ugarteche, que es una localidad en el departamento de Luján de Cuyo, y con el tiempo pudimos ir extendiendo el programa hacia otros territorios, siempre en articulación con organizaciones, asociaciones, referentes barriales. Ahora también tenemos puntos en Las Heras, en Maipú, y este año abrimos otro punto en el barrio Flores, que está ubicado al lado de la Universidad. ¡Es increíble que haya un barrio al lado de la universidad con tantas personas que no saben leer y escribir!

 

¿Pueden explicarnos más sobre la articulación que se hace para llegar a estos lugares?

 

MG: Nosotros lo que buscamos primero es movernos a través de la articulación. Ya sea con organizaciones sociales o barriales, bibliotecas populares, u otros referentes barriales. Cuando iniciamos con el YSP esta referencia fue el RENATEA, una institución estatal, y después, poco a poco, la iniciativa empezó a difundirse a través de los medios de comunicación de Mendoza, o de la Universidad, y empezamos a ser contactados directamente.

Pero nunca hemos ido a un barrio, o instalado un punto de alfabetización, sin tener un vínculo con la comunidad. Desde luego porque nosotros hacemos previamente un relevamiento, es decir, vamos casa por casa buscando las personas que no saben leer y escribir. El YSP tiene una serie de etapas. Comienza con un relevamiento, charlas informativas, capacitaciones, inicio de los puntos de alfabetización, actividades extra, y por fin el acto de graduación. Para hacer el relevamiento es fundamental tener a alguien que conozca el barrio, para no llegar como unos desconocidos que nadie va a atender. Y además porque siempre lo que buscamos es el trabajo articulado.

 

Marina (derecha) y Mar (segunda desde la derecha) hablaron también del YSP durante el Foro Internacionalista Un Mundo Mejor Es Posible. (Foto: Estudiantes en el Barrio)

 

¿Los facilitadores son en su mayoría estudiantes? ¿Cómo es la relación con los asesores cubanos?

 

MC: En nuestro caso particular son todos estudiantes de la Universidad, de diferentes carreras. Tenemos facilitadores que estudian historia, ciencias de la educación, ciencias políticas, ciencias agrarias, ciencias médicas, ciencias exactas, y uno en abogacía. Así que tenemos una diversidad.

El contacto con el asesor es permanente. Hace unos años destinaron un asesor pedagógico para la zona de Cuyo – Mendoza, San Luis y San Juan – quien está viviendo en San Luis. También tenemos una comunicación muy fluida con los compañeros que llevan a cabo el programa en San Luis, para compartir e intercambiar experiencias.

 

Ustedes además de llevar adelante este programa también militan en una organización estudiantil. ¿Hay una relación entre las dos cosas?

 

MC: Yo creo que esta herramienta es un despertar. Siempre insistimos en esto, que es un despertar tanto para las personas que son alfabetizadas como para las personas que pasan por el rol de facilitador, porque empiezan a ver y entrar en contacto con otras realidades que la burbuja universitaria no toca.

Uno se da cuenta de que tiene que serle útil a la sociedad, porque al final tenemos educación pública y gratuita, y eso es pagado por todos los trabajadores y trabajadoras del país. Entonces que haya gente que no sepa leer y escribir, para nosotros es algo que se tiene que saldar. Teniendo la oportunidad de ser estudiantes, de poder formarnos en una educación pública, tenemos casi un deber, diría yo, de devolverles a esas personas un poco de los derechos que les han sido quitados.

 

Relevamiento casa por casa durante la brigada a Santos Lugares. (Foto: Estudiantes en el Barrio)

 

MG: Uno a veces entra a la universidad con mucha ilusión, para luego darse cuenta de que es un medio meramente academicista, por donde la gente pasa muchas veces simplemente para obtener un título y nada más. Estoy convencida, que ser estudiante conlleva un deber, una responsabilidad. No solo una responsabilidad estudiantil en el sentido más literal, de avanzar en los estudios, sino también una responsabilidad social.

Creo que es una dimensión que muchos no tomamos en consideración. Muchas veces se toma el poder acceder a la universidad como un mérito personal, propio, porque la educación es pública. Pero luego cuando estamos ahí, y me pasó al participar en el YSP, nos damos cuenta que, a pocos kilómetros, o en el caso del barrio Flores, en frente de la universidad literalmente, hay gente que no sabe leer y escribir. Y además como estudiante de un profesorado y futura docente, estoy convencida que la educación es un derecho, y como tal no puede haber gente que no sepa leer y escribir. Así que creo que es un compromiso, una responsabilidad, pero también un gran amor por el otro.

 

¿En una perspectiva más amplia, en el contexto actual de Argentina, cuál es el papel de la lucha estudiantil?

 

MG: Yo creo que la lucha estudiantil es histórica en Argentina, desde siempre. El movimiento estudiantil siempre ha sido fundamental en todos los derechos que se han conseguido. Ya sea desde la reforma de 1918, el Cordobazo (2), la lucha por la educación pública, la resistencia de los 90 contra el neoliberalismo y la privatización de las universidades. Todo esto sin olvidarnos de los años 70 y la represión de aquellos jóvenes que lucharon convencidos por una sociedad más justa y que por eso fueron torturados o desaparecidos.

Lo que somos hoy como militantes estudiantiles es producto de una lucha acumulada de cientos de miles de compañeros, que dieron su vida y no pueden ser olvidados. Así que la militancia es una forma de lucha y de continuar en este camino. Históricamente, el movimiento estudiantil ha sido importantísimo en Argentina, y en esta situación no puede ser menos que eso.

MC: Estoy de acuerdo con todas las palabras de mi compañera. Y además hay que tener en cuenta que el movimiento estudiantil siempre ha ido de la mano del movimiento obrero, en las grandes luchas populares del país. Me parece que eso el día de hoy también es un trabajo para seguir reivindicando y poniendo en práctica.

Porque en estos momentos, con un gobierno neoliberal en avanzada que quiere quitarnos los derechos logrados, incluyendo la educación pública, con recortes masivos en las universidades, me parece que es muy importante esta relación obrero-estudiantil, y de hecho se vuelve a ver reflejada en las calles cada vez que este gobierno va en contra de alguno de nuestros derechos.

 

Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, tomada por los estudiantes en el pasado 28 de agosto. (Foto: Asamblea Estudiantes Mendoza)

 

El YSP es un programa internacionalista, y el MPE también tiene un componente internacionalista que no siempre suele suceder en organizaciones estudiantiles. ¿Cómo lo explican?

 

MG: Nosotros nos definimos como latinoamericanistas, populares y federales. Creemos en la construcción de una Patria Latinoamericana, en una universidad popular donde todos los sectores puedan llegar, y también en el federalismo, en la autonomía de cada región y provincia. Estamos convencidas de que la construcción es colectiva, y esa es la base de nuestra organización. Nada se puede hacer desde la individualidad, y por eso militamos parte de un colectivo, de lo cual estamos sumamente orgullosas, luchando por una patria justa, libre y Latinoamericana.

MC: En el MPE siempre tenemos en el horizonte esa Patria Grande. Y con ese internacionalismo nos movemos dentro de la universidad. En esta brigada tuvimos la oportunidad de intercambiar experiencias con los y las compañeras del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil, que también llevan a cabo el YSP en su país, profundizar las relaciones con la Fundación UMMEP, y con Cuba, esa isla tan solidaria que ha extendido sus políticas de inclusión hacia toda Latinoamérica.

 

¿Qué impresión se llevan de la brigada?

 

MG: Para nosotras fue difícil venir, porque somos estudiantes, tenemos otras responsabilidades. Pero estábamos muy expectantes y entusiasmadas, y creo que la brigada superó nuestras expectativas. El YSP es un programa con dimensión regional, nacional, o continental. Pero en su raíz está este contacto con la gente en los barrios. Que la gente nos atienda tan amablemente, que nos abra las puertas de sus casas, que nos cuenten los pesares que les han tocado por no saber leer y escribir, y poder acercarles esta herramienta, que es realmente transformadora, nos ha llenado el corazón.

Nos vamos más que felices con la convicción de continuar esto, de replicar y de transmitirles a nuestros compañeros lo que vivimos estos días. Creo que esa es la forma de construir conciencia también.

MC: Agregándole a lo que decía Mar, nos vamos con el corazón contento, felices porque estos dos días que hemos estado acá en Santiago del Estero trabajando con los compañeros y las compañeras han permitido que se quede gente acá capacitada para alfabetizar. Quedan grupos y puntos de alfabetización ya armados que arrancan la semana que viene. Así que para nosotros eso ha sido muy movilizador, nos da aliento y ganas de seguir esta lucha, de seguir defendiendo el derecho a la educación, y llevando esta herramienta transformadora a donde sea necesaria.

 

Notas

(1) El Movimiento de Participación Estudiantil fue fundado en 2008, con agrupaciones de base por toda Argentina. De acuerdo con su sitio web:

Entendemos que la disputa por la educación en general y por la Universidad Pública en particular es clave en la construcción de un país justo, libre y soberano.”

(2) El Cordobazo fue una insurrección popular en la ciudad de Córdoba el 29 y 30 de mayo de 1969. El levantamiento obrero-estudiantil enfrentó la represión y logró debilitar fuertemente a la dictadura argentina en ese momento.

Foto de portada: Punto de alfabetización en Mendoza (Foto: Estudiantes en el Barrio)

 

Fuente: Investig’Action

https://www.investigaction.net/es/el-yo-si-puedo-y-la-lucha-estudiantil-en-argentina-entrevista-con-mar-gomez-y-marina-cataldo/