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De la A a la Z: ser menos vulnerables aprendiendo a leer y a escribir. La educación y la salud de la mano de profesionales solidarios.

Publicado el 09 de Abril de 2017

 

De la A a la Z: ser menos vulnerables aprendiendo a leer y a escribir

Casi 900 mil personas en nuestro país son analfabetas. Analfabetas. No escriben, no leen. Muchas de ellas, fueron al colegio pero abandonaron y con el tiempo, se han ido olvidando. Otros ni siquiera tuvieron la oportunidad de estudiar: porque sus padres tampoco lo habían hecho, porque estaban solos, por mil razones. Y su vulnerabilidad se acentuó, generando relaciones asimétricas con el resto de la población. Difícil, en este contexto, hablar de meritocracia.

En el Hospital Rawson buscaron meterse de lleno en esta realidad, no mirarla de reojo y dejarla pasar. Es por eso que cuando en el 2014, el Comité de Bioética se propuso como consigna intervenir activamente sobre una realidad social de los pacientes con enfermedades crónicas, surgió rápidamente la necesidad de generar espacios de alfabetización. Profesionales de diferentes disciplinas e integrantes del comité (nutrición, trabajo social, salud mental y kinesiología, entre otras) se chocaban todos los días con esta limitante. “Era una realidad que se observaba en las mismas consultas, tanto de pacientes internados como ambulatorios” explica la Licenciada Liliana Ramos. “Trabajamos con pacientes de diferentes patologías crónicas que luego del alta, deben volver a consultas o seguimiento. Muchos de ellos no saben leer ni escribir, por lo que hay una gran dificultad para comprender indicaciones médicas, concurrir a los turnos, tomar la medicación cuando corresponde y cumplir con el tratamiento”. Difícilmente logren curarse o lograr una buena calidad de vida, entonces.

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“Los doctores les dibujan en un papelito un círculo (pastilla) y un sol o una luna, por ejemplo” explica Daniel, voluntario del actual programa. Medicación de día, medicación de noche: imaginación y creatividad para intentar llegar a la realidad de ese paciente que suele superar los 40 años.

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“Desde el Comité de Bioética, entonces, nos planteamos la necesidad de colaborar y ayudar para que puedan adquirir esta capacidad y luego de elaborar el proyecto en el 2014, iniciamos con 29 pacientes interesados en marzo del 2015” comenta la Licenciada Ramos. La idea fue poder articular un programa que ya estuviera en funcionamiento que pudiera realizarse en las instalaciones del hospital. Fue así que se pusieron en contacto con el Ministerio de Educación y el año pasado, en una primera experiencia, comenzaron 11 personas y terminaron la capacitación 5. “Fue una experiencia muy enriquecedora.”

En agosto de este año la articulación se hizo con el programa Yo, sí puedo, una metodología cubana innovadora ya que logra acercarse a los alumnos desde videos. Es decir, se genera un acercamiento desde un lenguaje sí conocido, el audiovisual, para lograr otro, el de la lectoescritura. Hay dos turnos (uno por la mañana y otro por la tarde) para que cada paciente pueda ubicarse en el que sus actividades cotidianas le permitan y al mismo tiempo, generar las facilidades necesarias para que no deserten. Actualmente, el programa que se dicta en el Hospital Rawson cuenta con 10 alumnos, grupo integrados por pacientes y familiares de los mismos y el ciclo termina en diciembre. “Hicimos una convocatoria interna para que se inscriban facilitadores internos y tuvimos muchos interesados, lo que fue muy satisfactorio porque muestra el compromiso con esta realidad social. También contamos con voluntarios externos.”

“Es muy emocionante verlos superar la vergüenza. Te los encontrás estudiando por los pasillos, con gran entusiasmo. Queremos darle continuidad y esperamos poder seguir en el 2017”. Con estas herramientas ofrecen la posibilidad de revertir la asimetría y pararse de otra manera, incluso, con sus propios médicos

Yo Sí Puedo

El Yo, sí puedo es un programa de alfabetización cubano con base en un método audiovisual que utiliza como soporte técnico DVDs. Se le denomina programa alfa numérico porque su esencia es la combinación de letras y números, partiendo del conocimiento que los iletrados (en líneas generales) tienen de los números.

“Una de las características centrales del Yo, si puedo -comenzando por la afirmación contenida en su nombre- es que se propone lograr la elevación de la autoestima, teniendo en cuenta que la personas iletradas- jóvenes mayores de 15 años y adultos, es que, por motivos diversos, ajenos a su voluntad y a la de su familia, no pudieron cumplimentar esa etapa de su formación, lo que deja como sedimento, la idea de que ellos no pueden” comenta Alcira Vaca, coordinadora del programa. “Éste debe desarrollarse en un ámbito familiar para los iletrados, en la medida de lo posible en su barrio, muy cerca de su casa o en la misma si se dieran las circunstancias”, agrega.

“El programa llega a nuestro país en el año 2003, de la mano de un grupo de jóvenes voluntarios que se contactaron con familiares de estudiantes mapuches becados en Cuba para estudiar Medicina. Las familias de estos jóvenes no podían comunicarse con sus hijos, precisamente por su condición de iletrados y es así como Cuba proporciona los primeros juegos de VHS que se grabaron con actores venezolanos, ya que ese país fue el primer destinatario del programa. Luego se contextualizó, utilizando todos los giros idiomáticos de Argentina, con su música y un conjunto de actores nacionales. Y en el año 2005, se crea la Fundación UMMEP (Un Mundo mejor Es Posible) que es la responsable de su implementación hasta nuestros días”.

En Córdoba se implementó por 1° vez en el año 2004 – gracias a un convenio firmado con el entonces intendente Luis Juez- y se llevó adelante hasta el año 2007. Se implementó además en ciudades como Rio Cuarto, Tanti, Bialet Massé, La Calera, Soto, Laguna Larga, San Antonio de Olivares, Altagracia, Los Reartes, Estancia Vieja, Bouwer, Pilar, Villa Allende, y en el año 2011, se declaró Municipio Libre de Analfabetismo a la Ciudad de Salsipuedes. Este año se está llevando adelante el proceso para declarar libre de analfabetismo a la Ciudad de Estación Juarez Celman lo que se llevará a cabo en el mes de diciembre.

“Si bien la República Argentina ostenta el 1,9% de iletrados sobre la población mayor de 15 años, cifra que se desprende del último censo nacional del año 2010, hay sectores de la provincia como por ejemplo, los departamentos de noroeste cordobés, donde los porcentajes asumen cifras alarmantes llegando al 10%. En este sentido Argentina, está por debajo del 4% que es lo planteado por la UNESCO -lo cual nos coloca en la lista de países sin analfabetismo. No obstante lo cual, hay casi 900.00 ciudadanos que no saben leer ni escribir.

Hasta la fecha, más de 30 mil personas se han alfabetizado con este programa y actualmente están capacitándose 1414 personas en 280 puntos en todo el país.

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Fuente: Revista Matices

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